Pintar una vivienda de 100 m² con materiales incluidos tiene un precio orientativo de 1.000 a 1.400 €, según el estado de las paredes y el acabado elegido. El trabajo incluye protección de suelos y carpintería, reparación de grietas y agujeros, lijado, aplicación de dos manos de pintura plástica lavable y limpieza final. El uso de materiales profesionales garantiza un resultado duradero y de calidad.